Las emociones son nuestra brújula interior y (conscientes o no) tomamos muchas decisiones movidos/as por ellas. El miedo y el amor son las dos emociones centrales, que nos limitan o nos expanden respectivamente.

¿Cómo sé que estoy tomando una buena decisión? Puedes hacerte esta pregunta poderosa: ¿Estoy haciendo esto desde el amor o desde el miedo? Cada vez que actuamos desde el miedo, nos limitamos, nos volvemos más pequeños, reforzamos nuestra sensación de no-valer o no ser suficientes. Al contrario, cuando actúo desde el amor me comparto, me expando, crezco y me vuelvo cada vez más libre. Por eso me encanta esta idea de no temer el miedo (no fear change), no porque “hay que ser fuerte” o por la cultura del “tú puedes” o de “luchar para llegar a un determinado lugar”, generalmente impuesto desde fuera ¡No, para nada! Sino para permitir el miedo en nuestra vida como una emoción más de todas las posibles. Para permitirlo, aceptarlo y honrarlo, consciente de que su única misión es protegerme. Pero si no me está protegiendo y me limita, puedo darle las gracias y dejarlo seguir su camino. Yo me engancho al amor. Feliz sábado. 

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