0

Hace un tiempo que estoy fan de Tara Brach, psicólga clínica estadounidense y profe de meditación que aúna el mindfulness con la psicología de una manera que me llega mucho.

Está casada con Jonathan Foust, maestro de meditación. En estos días leí una entrevista donde se le preguntaba cómo trabajaban la comunicación y dio los siguientes tips. Ellos hacen este ejercicio unas dos veces por semana y empiezan sentándose a meditar juntos unos 10 o 20 minutos en silencio. Aclaración: cuando leemos la maravillosa vida de la gente sabia o famosa, maestros de meditación o gurús tendemos a pensar cuán lejos estamos de allí. Quizás te hayas dicho a ti mismo/a “¡Como si yo pudiera sentarme a meditar con mi pareja en silencio!” Es cierto. Hay muchos de nosotros, que no tenemos parejas meditadoras, pero no todo está perdido. Lo que sí que podemos hacer es cuidar el ambiente antes de empezar la charla, procurando algo que nos conecte y un buen clima. Quizás una cena agradable, un paseo juntos, un momento de calma cuando los niños se han dormido, preparar una playlist con cariño, empezar el momento de encuentro con un buen rato disponible por delante.

A continuación te comparto el ejercicio inspirado en las ideas de Tara Brach. Siéntete libre de hacer una adaptación del mismo si quieres, como en la frecuencia de los encuentros, lo que hacéis antes o después…la imaginación al poder.

Sigo contando el ejercicio:

El paso uno, como mencioné antes es estar unos minutos en silencio, o cualquier forma que te conecte con la intención del ejercicio y el clima adecuado.

En el paso dos contamos por qué estamos agradecidos/as. Esto nos ha de conectar con la calidez y sirve para abrir el canal de comunicación.

Luego, por turnos, hablamos los desafíos personales por los que estamos pasando en estos días y que nos causan estrés que no sean de la relación. Este paso ayuda a entender con el otro y generar empatía.

Pregunta por turnos qué hay en mi que pueda restringir el sentido del amor y apertura que siento hacia mi pareja. Podemos preguntarnos ¿Qué hay entre mi y el sentimiento de intimidad con mi pareja?” Esta es potencialmente la parte más difícil

 

4) Luego, profundice su consulta por turnos y observe cualquier cosa que pueda estar restringiendo el sentido de amor y apertura que siente hacia su pareja. Primero, puede preguntarse: “¿Qué hay entre mí y sentirme abierto e íntimo con mi pareja?” Esta es potencialmente la parte más difícil de la práctica, así como la más gratificante.

Luego se cuentan una situación difícil por la que estén pasando.

 

Por ejemplo, si uno de los dos está trabajando mucho y el otro está haciendo más las cosas de la casa, puede que necesite un especial reconocimiento, sentirse valorado y que le agradecemos el esfuerzo extra que está haciendo.

Por último, nos regalamos unos minutos de apreciación silenciosa, idealmente con un abrazo largo y tierno.

"Nombrar verdades difíciles es la mejor manera de traer más amor y comprensión a una relación", explica Tara. Por ejemplo, ella dice: “Hay momentos en que me pongo a trabajar y Jonathan asume una mayor parte de las responsabilidades del hogar y termina sintiéndome poco apreciado, y necesito que me recuerden que exprese mi agradecimiento. Cuando reconocemos lo que podría causar resentimiento si no se dice, nos acerca más ”. Pero, advierte, para que este paso sea productivo, es esencial que ambos socios practiquen hablar y escuchar desde un lugar de vulnerabilidad, sin culpar al otro. persona.

5) A continuación, amplíe su consulta para ver si hay alguien en su círculo más amplio que también llame su atención, en su familia, círculo de amigos o sociedad en general, que sea importante para usted como individuo o como pareja. Túrnense para identificarlos y sientan lo que podría servir al bienestar en este dominio más amplio de relación.

 

Puedes ver le entrevista original en inglés en la revista Mindful.org clickando este enlace