El solsticio de verano ocurre en el verano de cada hemisferio, cuando el semieje de un planeta está más inclinado hacia la estrella de su órbita. Esto ocurre dos veces al año, dos momentos en los que el Sol alcanza su posición más alta en el cielo. La noche de San Juan es una festividad pagana ligada a encender hogueras como en las antiguas celebraciones en las que se festejaba la llegada del solsticio. Se creía que encender un fuego le daría más fuerza al sol, que desde aquí se va haciendo más débil porque las noches se van haciendo más cortas hasta el solsticio de invierno. 

Parece que nuestra “evolución”, si le podemos llamar así, va fuertemente unida al alejamiento de la naturaleza y los ciclos y fuerzas naturales. No nos cambia mucho que las noches sean más cortas o más largas porque tenemos bombillas en casa que encendemos cuando queremos, y estamos totalmente desligados de las mejores lunas para sembrar, de las cosechas y las plagas porque compramos la comida en el supermercado, donde está siempre disponible. 

Personalmente sí creo que hay ciclos que rigen nuestra vida. Aunque no tengo ni idea de los horóscopos, creo que cualquier hijo de vecino se reconoce muy distinto en su adolescencia, en su adultez y su menopausia o andropausia. Son ciclos.  Son ciclos hormonales y son ciclos de vida. Las estaciones del año también son ciclos y algunas personas nos cambia mucho el humor en primavera y verano, donde solemos estar mucho más expansivas.

A veces creemos que los días se suceden como un continuo constante y de una forma lineal, pero si miramos más en detalle vemos que no es así. Con los rituales, como por ejemplo el de San Juan, marcamos un fin de una temporada y el inicio de otra. En los rituales nos hacemos conscientes de los cambios y los honramos con humildad y aceptación. 

Cuando hacemos prácticas de mindfulness centradas en la respiración, exhalamos con atención plena lo que ya no hace falta, lo que ya no necesitamos. Así, con cada inhalación se recibe nuevo prana o energía de vida. Sólo es posible recibir si he hecho espacio antes. 

Hoy tenemos un momento precioso para hacer balance e ir desalojando todo lo que ocupa un lugar que ya no le corresponde, porque ya hizo rato que cumplió su función. Quizás limpiando armarios por casa encuentras muchas cosas que no estás usando desde hace mucho  y guardas “por si acaso”.  La noche y el ritual de San Juan nos recuerda la necesidad de dejar y cultivar el espacio. De estar con el vacío en lugar de estar atiborrados. 

Te propongo un ejercicio para practicar el soltar.

Cuida tu tiempo y el ambiente: Procura regalarte un merecido momento para estar contigo y vivirlo con placer. Puedes preferir hacerlo en un lugar de la casa que esté limpio y ordenado, donde haya armonía, que huela a agradable incienso o palo santo, quizás con una música que te guste o velas blancas que apoyen tu intención.

Empieza por escribir en una hoja todo lo que ha formado parte de tu vida desde el solsticio pasado, como si fuera una especie de balance. Algunas ideas: a lo mejor empezaste una relación o un trabajo nuevo, compraste un coche o te mudaste de casa, tienes una función distinta en el trabajo, empezaste a comer mejor, empezaste terapia o perdiste a alguien que amabas.

En otra hoja nueva, escribe todo lo que puedes dejar ir (lo sé, a veces cuesta), desde cosas materiales a personas, a sensaciones. Quizás ves que aferrarte a que no se venda la casa de la abuela te está trayendo demasiadas complicaciones, o que esa relación que no acaba de tirar y donde siempre estás poniendo paciencia a costa de sentirte mal ya no te compensa tanto. Quizás te cansaste de tener miedo por tu economía o quieres dejar ir la sensación de sentirte pequeña/o, de sentir que no eres suficiente. Escribe todo lo que ya no necesitas en tu vida.

Esta noche, en medio de la fiesta, puedes buscar un momento para estar a solas y agradecer todas las experiencias y todo el aprendizaje. Nada nos llega por casualidad. Las experiencias más difíciles son las que más nos modifican, así que podemos agradecer la enorme función que tienen en ayudar a construir quienes somos hoy. En este preciado momento a solas, agradece lo que has vivido este año y quema el segundo papel, el de las cosas que vas a permitir dejar ir.

Me encantaría leer tu comentario contando cómo ha sido la experiencia y cómo te has sentido. Recuerda el hacer espacio para que lo nuevo pueda llegar. Feliz noche de San Juan.

 

 

 

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