Las vacaciones pueden ser una oportunidad para reconectar con nuestra pareja… o un campo minado de pequeñas tensiones, expectativas calladas y diferencias en la forma de descansar y divertirse.
Durante el año tenemos rutinas de trabajo establecidas y responsabilidades que nos imponen un tiempo de separación que muchas veces es aire fresco en una relación. Con los días de vacaciones, el cambio de ambiente y el 100% del tiempo compartido se nos imponen otras dinámicas. De repente nos podemos encontrar pasando todo el día al lado de alguien con quien compartimos bien poco durante el año y ahora tenemos mucha posibilidad de unión y conexión _si todo va bien_ o de discusión y distanciamiento _si no va tan bien_.
La atención amable y atenta que nos propone el mindfulness puede mejorar considerablemente el vínculo de pareja. Practicar la atención plena durante las vacaciones no sólo ayuda a reducir el estrés (tanto el estrés personal como el estrés que soporta la pareja), sino que puede fortalecer el vínculo, mejorar la comunicación y permitirnos disfrutar más intensamente de los momentos compartidos.
¿Qué significa practicar mindfulness en pareja?
Decimos que mindfulness es la atención plena en el momento presente sin juzgar. Cuando nos instalamos en la disciplina de la práctica, esa calma atenta y amable se va extendiendo a otras áreas de nuestra vida.
En mi opinión practicar mindfulness en la pareja no se trata de meditar juntos, aunque también es una opción agradable para algunos momentos si a los dos les parece bien. La práctica del mindfulness extendida a nuestra pareja se trataría de cultivar nuestra presencia, nuestra atención amable hacia la otra persona y estar disponibles emocionalmente el uno para el otro. Las vacaciones pueden ayudarnos porque solemos tener menos prisas y obligaciones. Consciencia plena (o mindfulness) es notar cómo te sientes, cómo está tu pareja y crear pequeños espacios de conexión. Para eso la buena comunicación es fundamental.
3 ejercicios de mindfulness para hacer en pareja estas vacaciones
Pequeños rituales conscientes
Pueden tener momentos de práctica informal en el desayuno, en la ducha (o ducha juntos) o en una caminata más silenciosa que lo habitual. La idea es que mientras estamos haciendo algo de la vida cotidiana, abramos los sentidos y la consciencia al momento presente, validando todas las percepciones sensoriales que tenemos: sin juzgar y con una actitud amable. No hace falta hablar. Estar juntos en silencio también une.Diálogo de escucha atenta, sin aconsejar ni interrumpir.
Pueden pautar con antelación un momento de diálogo. Las parejas nuevas tienen mucho espacio de charla en las primeras citas y si todo va bien nos sentimos muy cerca y conectados. En el espacio especialmente creado para este ejercicio, pueden proponerse escucharse con atención plena. No para resolver, responder ni aconsejar: sino para comprender. Para estar cerca. Muchas discusiones se evitan cuando sentimos que el otro nos escucha de verdad. Te dejo una de ejercicio de comunicación en pareja.Momentos sin pantallas
Convertir cada actividad en un acto consciente puede transformar la experiencia. Podemos pactar ciertos momentos libres de móvil (por ejemplo, durante las comidas o al atardecer) para favorecer el encuentro genuino. El simple hecho de mirar al otro a los ojos sin distracciones puede reavivar la intimidad. Si quieren mirar una serie o una película, pueden tomarse el tiempo de planificarla, buscarla, pensar en qué director les gusta, prepararla, que sea realmente un acto consciente y no rellenar un hueco de tiempo con la mente anestesiada.
El descanso también necesita presencia
A menudo llegamos a las vacaciones tan agotados que caemos en el piloto automático. Pero estar juntos, bajo el mismo techo no es lo mismo que estar unidos o conectados y cerca afectivamente. Mindfulness nos invita a parar, respirar, mirar y sentir. A estar ahí, sin exigir ni esperar tanto, simplemente compartiendo el momento.
No se trata de hacerlo perfecto, sino de cultivar una actitud curiosa y amable, también hacia los errores o los momentos difíciles. La práctica consciente puede transformar unas vacaciones tensas en una experiencia más profunda y amorosa.
Te deseo un feliz verano.


