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El caso de Nuria y su experiencia con la terapia.

Nuria sentada en una bicicleta reflexionando acerca de su experiencia con la terapia

Nuria nos narra cómo fue su experiencia en la terapia.

“Casi tranquila, casi bien, casi sin dolor, casi motivada, ‘casi yo misma’. Al comenzar la terapia recuerdo tener constantemente la sensación de vivir en un estado de ‘casi’. No estaba completamente bien, pero tampoco totalmente mal”.

Ella es Nuria, una chica de 35 años que comenzó su terapia hace un año debido al dolor emocional que experimentó al tener que abandonar su pasión por el deporte y su sueño de convertirse en una atleta de competición, todo esto a causa de una lesión física. Esta situación dejó una profunda huella en su bienestar emocional y físico.

A través de sus palabras muestra su valiente recorrido para sanar heridas profundas y encontrar autenticidad en medio de la adversidad. Les comparto a continuación su historia en sus propias palabras:

Vivía obligándome a pasar las horas (como si estuviera bien). Estaba algo cansada, algo triste, algo apática, desconectada por completo de mi cuerpo (sentía que me había traicionado) y de las sensaciones de placer.

“No me siento a gusto con mi forma de ser, mis hábitos, mi alimentación ¡Mi libido es inexistente! Discuto de más con mi pareja ¡echo de menos a la Nuria de antes!” Recuerdo que estas fueron mis primeras palabras con Valeria. Aún estaba procesando mi dolor, tenía idealizada a la Nuria del pasado y tenía mucho miedo. Miedo al sufrimiento, miedo al sexo… Todo sutil y con capas de negación y evitación.

Recuerdo que un día me hice un test sobre estados de ánimo en una web y me indicó “depresión leve”. Eso me sorprendió a mí misma ¡no lo podía creer!

Entonces, me di cuenta que mi emoción predominante era la tristeza; sentía dolor emocional, cansancio, apatía. Y a la vez, estaba ilusionada de iniciar una nueva etapa en Barcelona, tanto a nivel profesional como personal, enamorada de mi pareja…

No sé muy bien (ahora no recuerdo), lo que me convenció de empezar la terapia psicológica. Quizás fue el test, quizás fue la falta de libido o la idea de que si iba a empezar estas andanzas en una nueva ciudad y como adulta autónoma, más valía trabajar temas pendientes.

Mi experiencia con la terapia.

En terapia trabajamos mi relación sentimental con mi pareja (Roger), el conectar con el placer y la ligereza; el duelo por mi carrera frustrada como atleta de competición, explorar y ponerle nombre a mis vivencias y cómo influyeron en el desarrollo posterior de mis lesiones físicas; la relación con mi cuerpo y mis sensaciones (el estar más presente con mi cuerpo, los tipos de hambre).

Mi identidad como profesional, mi miedo e inseguridad con las primeras experiencias con mis pacientes, el sentirme impostora al plantearme si era de verdad mi vocación. El poner límites con figuras de autoridad y entender qué relación he tenido yo con esas figuras de autoridad.

¿Cómo se siente abrirse completamente con una persona que no conoces (psicóloga)?

Al principio sentía que quizás yo era una paciente más fría/cognitiva de lo habitual. Esta idea se fue bastante rápido, pero siempre me pasó (también con mi otra terapeuta) que en terapia bajaba la guardia de ser “Nuria risueña complaciente y alegre” y una parte de mí se ponía nerviosa por si esto generaría rechazo. No recuerdo cuándo dejé de pensar en esto, pero desde entonces he vivido el vínculo terapéutico como algo natural y no forzado.

Me he sentido completamente respetada, escuchada y valorada. No sé poner un ejemplo concreto, pero creo que en cada interacción y sesión de terapia he tenido un espacio de escucha.

Ahora me siento “sostenida”.

No sé muy bien cómo transmitir con palabras, pero con la terapia ha aparecido en mí una especie de lucecita en el pecho que me sostiene, y me da tranquilidad de que podré sortear los caminitos de la vida. He desarrollado muchísimo más mi espiritualidad. Espiritualidad como yo la entiendo, tiene que ver con la fe renovada en mí misma, en el amor, en el mundo.

Hace ya varios meses que disfruto de la luz, de las sensaciones, de hacer cosas tan sencillas pero gratificantes como: mis paseos con los perros. Incluso, soy más ordenada con mi espacio físico (cosa que jamás fui) como si ahora sí viviera en un mundo de sensaciones y no solo de ideas. Me siento más arraigada.

Uno de los logros más grande en terapia fue cerrar el duelo como atleta profesional y sentirme mucho más conectada con mi cuerpo, sus necesidades… Adelgacé casi 8kg desde que empezamos terapia hasta ahora y no porque fuera un objetivo, sino porque dejé de comer con ansiedad, con el afán de anestesiarme, de distraerme.

Me siento mucho más conectada con mis sensaciones, preferencias… Me escucho más y mejor, tanto mis necesidades emocionales, cognitivas, como físicas. Le tengo menos miedo al dolor y una parte de mí lo ve ahora como parte del crecimiento personal. Mi deseo sexual reapareció ¡Me llevo mucho mejor con mi cuerpo en todos los aspectos!

¿Cómo me ha ayudado a nivel profesional?

Respecto a mi vida profesional. Creo que ha sido esencial el proceso de terapia porque he reafirmado mi vocación, me gusta lo que hago, he superado mis miedos al recibir mis primeros pacientes como profesional de la salud. Además aprendí a organizarme y recibí “el empujón” que necesitaba para emprender. Ha despertado esa parte de mí, que siempre supe que estaba allí, como “self-made”.

Respecto a las relaciones en mi vida.

Con Roger, alguien tan absolutamente cercano a mí, he podido dejar ir ciertas experiencias pasadas dolorosas. Me comunico mejor con él porque identifico antes y más rápido mis propias necesidades, frustraciones y las digo.

A nivel sexual hubo un cambio brutal, ahora ambos disfrutamos de nuestras relaciones sexuales. Entendí en qué medida mis acciones afectan a Roger y he podido asentar la idea de la relación que quiero tener con él.

En febrero tuvimos nuestra gran crisis (aún la estoy procesando). En terapia me ayudaste a diferenciar y separar el daño que yo había hecho a lo largo de los años, y del dolor que sentía por mis propias heridas. A pesar de sentirme completamente desolada, pude observarme “al borde del precipicio” y a la vez quererme y respetarme. Perdonarme a mí misma, perdonar a Roger.

Él es, hasta la fecha, la relación más profunda que tengo y por lo mismo es compleja, cambia. Pero me has dado orden y comprensión de mí misma y eso creo que se refleja en mi relación.

Con mi familia, amigos, y otras relaciones, no he notado un cambio profundo per se, simplemente creo que soy más genuina. Cada día expreso más lo que pienso y siento. Recuerdo debatirme mucho cada vez que alguien me veía seria y me decía: “con lo sonriente que siempre has sido” “con lo mona” “ con lo bien que caías a todos de primeras”. Ese tipo de comentarios que antes me generaba dolor, ahora los recibo, tranquila y orgullosa.

“Estoy más seria porque no siempre me apetece sonreír y escucho mis necesidades antes de atender las de los demás”. Con energía limitada, prefiero dedicarla a mis seres más queridos que a un desconocido y creo que he encontrado mucha consciencia de lo que me apetece y lo que no me apetece. Me siento a gusto conmigo misma.

¿Qué herramientas adquirí a lo largo del proceso?

–       Gestión del dolor emocional.

–       Aprendí la práctica del mindfulness a través de la meditación y a conectar con el momento presente.

–       Gestión de conflictos relacionales.

–       Establecer límites.

–       Expresar mis preferencias y necesidades, aunque esté en desacuerdo con otros.

¿Cuál sientes que es tu mayor logro con la terapia?

Es difícil saber qué es lo que más me ha servido del proceso terapéutico. Lo describiría como “magia”, un día te despiertas y ves que te sientes mejor, te quieres más y estás más a gusto con tu vida. Creo que para mí fue muy importante ir más allá y reabrir cajones que yo creía cerrados y que en realidad me afectaban muchísimo.

La honestidad sobre cómo me encuentro y los temas que tengo pendientes en mi vida, ha sido una de las cosas que más valoro haber conseguido en esta terapia. Creo que soy muchísimo menos evitativa que antes y me siento capaz y entera de hablar, reflexionar y aceptar temas complejos y duros de mi vida.

Antes, había cierta sensación de que si abría un tema todo se iba a desbordar y me llevo el regalo de saber que puedo abrir un tema feo, complicado, y hablarlo, procesarlo, llorarlo. Ahora soy capaz de aceptar que me afectó y me sigue afectando, y a pesar de eso, seguir hacia adelante.

Sí, me quedo con esto: he ganado muchísima honestidad conmigo misma ¡Ese es el mayor regalo!

Aclaratoria: El caso es real pero el nombre de Nuria es ficticio para proteger la identidad de la paciente.

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¿Cómo resolver conflictos con inteligencia social?

cómo resolver conflictos con inteligencia artificial

¿Eres el que siempre discute o al que todos aman? cómo funciona la inteligencia social.

 

¿Has notado cómo algunos pueden hablar sin esfuerzo con cualquier persona, sin importar cuán diferentes sean sus perfiles? o ¿has visto a esa persona que siempre ofende o discute con alguien, sin importar el tema de conversación?

Estos dos escenarios ilustran muy bien cómo podemos diferir en nuestra capacidad de interactuar, llevarnos bien y relacionarnos con los demás.

Del mismo modo que algunos obtienen altas o bajas calificaciones en competencias académicas tradicionales, podemos ser menos o más socialmente competentes respecto a otras personas. Se trata de una “facultad para relacionarse”, que se conoce como “inteligencia social”.

Profundicemos más en ¿qué es la inteligencia social en psicología?

La capacidad que tienes para navegar con éxito en tu vida depende en gran medida de tu nivel de inteligencia social. Ésta puede afectar las relaciones que formas con tu pareja, hijos, amistades, etc, y en la capacidad de progresar en la profesión, las ambiciones y las metas que te propongas. Por eso, es importante entender mejor el concepto de inteligencia social y desarrollar las habilidades que se necesiten para mejorarla.

El concepto moderno de inteligencia social fue presentado por primera vez por el psicólogo estadounidense Edward Thorndike (1920) quien la definió como:

“Habilidad de entender y manejar hombres y mujeres, niños y niñas, para actuar sabiamente en las relaciones humanas”.

Una definición más extensa fue ofrecida por Vernon (1933), quien describió la inteligencia social como:

“La habilidad de llevarse bien con las personas en general, técnica social o facilidad en la sociedad, conocimiento de asuntos sociales, susceptibilidad a estímulos de otros miembros de un grupo, así como perspicacia en los estados de ánimo temporales o rasgos de personalidad subyacentes de desconocidos”.

Investigaciones más recientes han dado peso a la idea de que la inteligencia incorpora varios tipos, que son todos disociables entre sí. Esta idea proviene en gran parte de la teoría de las inteligencias múltiples de Howard Gardner (1983), en la que propuso ocho tipos diferentes de inteligencia:

– Lingüística-verbal

– Visual-espacial

– Naturalista

– Corporal-cinestésica

– Musical

– Lógico-matemática

– Intrapersonal

– Interpersonal

Hoy día, hay un creciente interés en las facetas personales y sociales de su teoría: las inteligencias intrapersonal e interpersonal, conocidas como: inteligencia emocional e inteligencia social, respectivamente.

Entonces, ¿en qué se diferencian la inteligencia emocional y la inteligencia social?

Mientras que la inteligencia social es la capacidad de entender a otras personas, cómo funcionan, qué las motiva y cómo trabajar cooperativamente con ellas; la inteligencia emocional es más una habilidad interna que se centra en comprender las propias emociones, aprender a dominarse a sí mism@ y usar este conocimiento para guiar el comportamiento propio.

La inteligencia social es una construcción basada en la relación que se centra en la forma en que entendemos, interactuamos y nos presentamos a los demás.

Para entender mejor, te comparto algunos ejemplos.

  • Formular las preguntas correctas.

¿Te ha pasado que al contar una historia a alguien, te responde con una pregunta o respuesta completamente no relacionada? o ¿has sido esa otra persona, escuchando la historia de alguien solo para darte cuenta a mitad de camino de que no sabes lo que han estado diciendo? Entras en pánico internamente y tratas de pensar rápidamente en algo que decir para encubrir tu falta de atención.

Ser capaz de escuchar activamente a otros y responderles con preguntas y comentarios relevantes, son ejemplos principales de alta inteligencia social. Para fomentar relaciones positivas, las personas quieren sentirse escuchadas y que estás completamente comprometid@ con lo que están diciendo.

  • Conocimiento y comprensión de la etiqueta social.

Para interactuar positivamente con los demás, es importante comprender las diferencias sociales. Por ejemplo, no hablarías de la misma manera con tu padre de 65 años que con tu hija de 15 años.

En nuestra vida estudiantil o laboral, por ejemplo, nos encontramos con diferentes grupos sociales, incluidos aquellos de diferentes países, grupos etarios, identidades religiosas y culturales. Ser capaz de reconocer y entender los diferentes orígenes de las personas es una forma clave de conectarse con ellas.

3 Formas de mejorar la inteligencia social.

Ahora que ya tienes más claro de qué trata la inteligencia social, me gustaría compartirte tres tips para mejorarla y así  poder relacionarte mejor con los demás.

  1.  Escuchar bien y prestar atención.

La vida a menudo es acelerada, con muchas distracciones tanto digitales como de otro tipo. Es natural querer responder a ese mensaje de texto que aparece en tu móvil de inmediato, incluso cuando estás en medio de una conversación cara a cara.

 A la gente le gusta sentirse escuchada. Darle a las personas toda tu atención cuando hables con ellas te ayudará a desarrollar relaciones valiosas. Recuerda que la atención es algo así como un “superpoder”; te recomiendo que practiques el mantenerla centrada, para ello te comparto este enlace: Cómo seguir con la práctica de mindfulness

“Te invito a practicar la escucha activa” para que puedas comprometerte y comunicarte eficazmente con los demás.

  1. Prestar atención al lenguaje corporal.

El lenguaje corporal de las personas nos dice mucho sobre cómo se sienten, incluso si no lo expresan con palabras. Tratar de sintonizarte con lo que la otra persona está diciendo “físicamente” es clave.

Además, has de ser consciente de tu propio lenguaje corporal y cómo te presentas. Si te encorvas y pareces físicamente desinteresado durante una conversación, el hablante podría perder la confianza en lo que está diciendo, resultando en una interacción negativa.

  1. Demostrar que te importa.

Si sientes que alguien está molesto, o te dice que está pasando por un momento difícil, mostrar empatía puede ayudarte a conectar con esta persona a un nivel más significativo.

También aplica para resolver un conflicto. Demostrando que te importa, con la voluntad de comprender las perspectivas y necesidades de todos los involucrados puedes buscar una solución pacífica y mutuamente aceptable.

Entonces ¿Cómo resolver conflictos con inteligencia social?

Para resolver conflictos utilizando la inteligencia social es esencial enfocarse en técnicas específicas que mejoren la comprensión y la conexión con los demás. Además de los tres tips que te compartí arriba, te doy algunas estrategias clave:

  • Priorizar la resolución de conflictos sobre ganar o “tener la razón”: priorizar el mantenimiento y fortalecimiento de la relación en lugar de ganar el argumento, siendo respetuoso con la otra persona y su punto de vista.
  • Enfocarse en el presente y perdonar: dejar de lado rencores basados en conflictos pasados y centrarse en lo que se puede hacer en el presente para resolver el problema. Además, estar dispuesto a perdonar (sin traicionar tus propios valores o límites) es esencial para la resolución de conflictos y alcanzar soluciones nuevas de mutuo acuerdo.
  • Saber cuándo “dejarlo hasta ahí”: si no puedes llegar a un acuerdo, es válido aceptar que “No estás de acuerdo” y desvincularte del conflicto. “Elige tus batallas” es para mí una máxima personal. Puedes pensar si te compensa más entrar al ruedo o por esta vez está bien dejar las cosas de esta forma.

La inteligencia social Vs el mundo laboral.

En el trabajo necesitamos coexistir y cooperar con otros, con los que podríamos o no socializar normalmente. Para aquellos en posiciones de gestión o liderazgo, la capacidad de conectarse y motivar a un equipo es clave para un trabajo significativo y con sentido.

Basándome en la neurociencia social, el liderazgo efectivo depende de la capacidad de inspirar a otros a través de una conexión fuerte y gratificante, así como de la capacidad de fomentar sentimientos positivos en las personas cuya cooperación se necesita.

Expertos sugieren que hay un subconjunto de neuronas espejo cuyo único propósito es la detección de la risa y las sonrisas de otras personas. Esto, a su vez, provoca tu propia risa o sonrisa.

Por ejemplo, un líder que sonríe y usa el humor puede poner estas neuronas especializadas a trabajar, fomentando una interacción relajada y emociones positivas en los demás. A nivel laboral se sabe que los líderes de alto rendimiento provocan risas en sus subordinados tres veces más a menudo que los líderes de rendimiento medio.

Ese es un ejemplo sencillo de cómo la inteligencia social no solo mejora la dinámica del equipo sino que impulsa el rendimiento general y el éxito de la organización.

¿Cómo hablar de sexo con tu pareja?

cómo hablar de sexo con tu pareja

TE PREGUNTAS: CÓMO HABLAR DE SEXO CON TU PAREJA…

Si no te sientes del todo a gusto con tu pareja en el tema de sexo pero tampoco te atreves a ser honest@ ¿Piensas que podría enfadarse o que podrías lastimar su autoestima y empeorar la situación? Te invito a quitar el miedo y a expresar tus deseos, preocupaciones y límites.

Te comparto algunos tips para abordar estas conversaciones de manera respetuosa y constructiva:

  1. Elegir un momento tranquilo y privado para tener esta conversación, evitando hacerlo en medio de un conflicto o cuando tu pareja esté distraída o estresada.
  2. Empezar con positividad resaltando lo que disfrutas de tu vida sexual juntos antes de mencionar cualquier cosa que quisieras cambiar o mejorar.
  3. Usar “Yo siento” en lugar de “Tú no haces esto”, opta por “Me siento más conectad@ cuando hacemos esto”, evitando críticas que puedan hacer sentir a tu pareja atacada o inadecuada.
  4. Hablar claro y directo pero con sensibilidad. Evitar rodeos que confundan, con un tono cuidadoso y considerado.
  5. Escuchar activamente lo que tu pareja tiene que decir. Evitar interrumpir y mostrar empatía por sus sentimientos y perspectivas.
  6. Hablar de sentimientos y deseos, no solo de acciones, incorporando cómo te sientes y lo que deseas emocionalmente; fomentando un espacio seguro para expresar las necesidades y preocupaciones de ambos.
  7. Abrirse y comprometerse. La sexualidad de cada persona es única. Han de estar dispuestos a encontrar puntos medios y explorar juntos nuevas posibilidades.
  8. Evitar comparar a tu pareja con experiencias pasadas o con expectativas basadas en lo que ves en medios o escuchas de otros.
  9. Reforzar la Intimidad y la confianza demostrando amor y cariño fuera de las conversaciones sobre sexo. La intimidad emocional a menudo conduce a una mayor intimidad física.
  10. 10.Si encuentran dificultades para comunicarse considera la posibilidad de consultar a una sexóloga.

Mantener viva la llama y el deseo sexual en una relación a pesar de las exigencias diarias como: el trabajo, las tareas del hogar, y la crianza de los hijos puede ser un desafío, pero con dedicación y creatividad es posible.

Recuerda que el objetivo es mejorar la conexión y la satisfacción de ambos en la relación, no solo satisfacer tus propias necesidades o cambiar a tu pareja. Es un viaje de descubrimiento y al abrirnos a este viaje, podemos encontrar una intimidad más profunda y satisfactoria para ¡explorar, comunicar y disfrutar!

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El regalo del perdón

dos mujeres abrazándose luego de dar el regalo del perdón

EL PERDÓN: UN REGALO INCONDICIONAL…

Diciembre pareciera que viene acompañado del verbo “regalar”. Nos sumergimos en la búsqueda de obsequios perfectos; regalos de navidad para la familia, los amigos, los clientes, y pare de contar, creando listas de deseos materiales que parecen interminables. En este torbellino de compras y envoltorios, te quiero invitar a hacer una pausa y considerar un regalo diferente, uno que no se encuentra en las tiendas y que tiene el poder de transformar vidas: el regalo del perdón.

Perdón: un regalo incondicional

El perdón es un presente que no solo cambia a quien lo recibe, sino que libera a quien lo ofrece.

El perdón puede verse como un regalo incondicional y sin fecha de caducidad. A diferencia de los presentes materiales que solemos intercambiar en Navidad, el verdadero perdón es gratuito y no depende de condiciones externas.

Muchas veces, esperamos el arrepentimiento de quien nos ofendió para poder perdonarle, pero el perdón genuino trasciende esta expectativa. Es un acto de liberación personal que, aunque difícil de conceder, tiene el poder de curar profundamente nuestras heridas emocionales.

“Es la decisión de integrar el dolor del pasado como aprendizaje para el futuro”.

¿Por qué perdonar si es injusto? 

Para facilitar el conceder el perdón a alguien, es vital diferenciarlo de otros conceptos con los que se suele confundir.  La justicia y el perdón, no son sinónimos.

Es posible albergar rencor hacia alguien que ha sido castigado o por el contrario, liberarse emocionalmente de alguien que nunca enfrentó consecuencias. El perdón no implica exonerar al otro ni estar de acuerdo con sus acciones; se trata más bien de aceptar el dolor infligido y liberarte de la carga de mantener al otro como responsable eterno de tu bienestar emocional.

Quitarle el poder que tiene otro sobre tu tranquilidad y tu bienestar depende de ti. Si por ejemplo, estás esperando que te ofrezca disculpas o muestre signos de arrepentimiento por el daño que te causo para tú poder perdonar, te adelanto que va a ser muy agotador y esclavizante para ti.

Además, puede que esas disculpas nunca lleguen y tú continúes atad@ a ese sufrimiento sin necesidad.

Perdonar no significa que apruebas o justificas lo que te hizo, simplemente le quitas el poder de mantener ese rencor, esa amargura, ese malestar dentro de ti.

Perdón y reconciliación: dos senderos diferentes.

Perdón y reconciliación no siempre van de la mano. Puedes perdonar sin reconciliarte, como en el caso de quien termina una relación después de una infidelidad, pero sin resentimientos. Y puedes reconciliarte sin haber perdonado verdaderamente, como quien  regresa con su pareja pero continúa mencionando la infidelidad y lleva presente constantemente esa pesada experiencia en su pecho y en sus vidas, como una invitada más de la casa.

Perdón: un acto de empoderamiento personal.

El perdón liberado de cualquier condición externa es un acto de empoderamiento personal. Solo puede ser otorgado genuinamente por y para la víctima. Así, el perdón, a veces tanto imposible como necesario, se convierte en un regalo extraordinario que puedes ofrecerte a ti mism@, por tu propio bienestar.

Si hasta ahora no te has dado cuenta, te he propuesto “perdonar” como el mejor obsequio que te puedes dar a ti mism@ esta navidad. Haz que “el perdón” forme parte de tu lista de regalos, no por los demás, sino por ti: por tu bienestar, por tu salud mental, tu tranquilidad y, por supuesto, por tu felicidad.

Perdonar es liberarte de cadenas invisibles que te atan al pasado y abrir tu corazón para recibir el nuevo año con esperanza renovada. A continuación te propongo algunas herramientas para lograrlo.

6 Actividades y ejercicios para practicar el perdón.

¿Sientes que perdonar es muy difícil? Te doy algunas ideas de actividades y ejercicios que pueden ser utilizados por cualquier persona de forma individual, o con la ayuda de un profesional de la psicología clínica.

Si crees que alguna en particular te puede funcionar, te invito a profundizar más en ella para ponerla en práctica.

  1. Toma de perspectiva: es un ejercicio para desarrollar empatía por el transgresor a través de entender las presiones, el pasado, la personalidad, las provocaciones y las intenciones positivas detrás de sus acciones.
  2. Visualizar la disculpa: es imaginar vivamente que el ofensor se disculpa y muestra arrepentimiento profundo.
  3. Practicar mindfulness: el mindfulness está vinculado positivamente con la aceptación de los eventos tal como son y el cultivo de la ecuanimidad ante todos los eventos.
  4. Meditación  centrada en la compasión: El cultivo de la mente compasiva a través de meditaciones puede brindarte un bálsamo para suavizar estas heridas. Encuentras muchos recursos en la web cultivarlamente.com.com  o en mindfulnessypsicologiabcn.com  . Además, te conparto este artículo que también podría ser interesante Meditar. Te recomiendo practicar con estos maestros
  5. Practicar el perdón a través de “un role play”: se trata de adoptar el punto de vista del ofensor y explorar sus posibles motivaciones y emociones (esto puede ayudarnos mucho).
  6. Escribir una carta de perdón sobre un momento en que nos sentimos heridos, expresando cómo nos afectó y concluyendo con una declaración explícita de perdón, es sumamente liberador. No hace falta que entregues esta carta. Recuerda que perdonar es sobre todo para tí.

En esta época de festividades, te animo a explorar este acto de amor y generosidad.

¿Por qué soy infiel si amo a mi pareja?

mujer sentanda pensando ¿Por qué soy infiel si amo a mi pareja?

¿Por qué soy infiel si amo a mi pareja? Una situación más común de lo que parece…

La infidelidad es un fenómeno complejo y doloroso. Sin embargo, no siempre significa falta de amor hacia la pareja. A veces, circunstancias inesperadas pueden llevar a alguien a ser infiel, aunque no lo hubiese considerado antes. Además, no todos los que han sido infieles una vez lo serán siempre. En este artículo quiero hablarles del porqué ocurre y cómo se trabaja en terapia para sanar la herida de infidelidad.

Las razones detrás de la infidelidad pueden ser variadas, incluso si hay amor en la relación.

Aquí hay diez posibles causas que podrían dar respuesta a esta recurrente pregunta entre algunos de mis pacientes: ¿por qué soy infiel si amo a mi pareja?

  1. Búsqueda de nuevas experiencias. Algunos pacientes me confiesan que lo hacen para salir de la rutina o el aburrimiento y buscan emociones o “vida” a través de experiencias con adrenalina y desafío.
  2. Algunas personas tienen necesidades de atención, se sienten sol@s, descuidad@s o no valorad@s aún cuando están en una relación de pareja.
  3. Cuando las expectativas de cierta vida sexual no están siendo satisfechas en la relación actual, es decir, hay falta de satisfacción sexual ya sea por la frecuencia o porque una disfunción sexual está impidiendo o bloqueando una práctica sexual deseada (usualmente penetración) etc.
  4. Personas con baja autoestima utilizan la infidelidad como una forma de buscar validación y confirmar que son agradables y deseables. El coqueteo y el sentir que gustamos estaría funcionando como una medida de nuestro valor personal cuando tenemos una baja autoestima.
  5. Explorar prácticas sexuales a las que la pareja ha dicho que no rotundamente o bien que no se atreven a proponer a su pareja.
  6. Usar la aventura como una distracción para escapar de problemas personales o de la relación.
  7. Por venganza. Muchos utilizan la infidelidad como una forma (usualmente inconsciente) de castigar a la pareja.
  8. La falta de comunicación o incapacidad para hablar abiertamente sobre problemas en la relación.
  9. Inmadurez y falta de experiencias sexuales previas. Aunque cada vez es menos frecuente, establecer una relación de pareja formal sin haber tenido otras experiencias sexuales o muy pocas, puede motivar que luego de unos años se busquen encuentros sexuales con personas diferentes a la actual.
  10. Enamorarse o desarrollar sentimientos por otra persona sin dejar de amar a la pareja actual, ya sea una amistad cercana, un/a colega del trabajo con quien se pasa a veces más tiempo que con la pareja; compañerxs de estudios, etc.
  11. La presión social o la influencia de un entorno donde la infidelidad es más aceptada o frecuente.
  12. Falta de consciencia sobre el daño que esto hace. Suele ocurrir que alguien se deja llevar por un agradable coqueteo o juego de seducción sin pensar en que esto puede ser el fin de la estabilidad de pareja conocida.

Estas razones no justifican la infidelidad, pero pueden ofrecer una perspectiva sobre las complejidades emocionales y situacionales que conducen a ella.

Y luego de la infidelidad ¿qué se puede hacer?

Aunque la infidelidad puede ser devastadora, también podría ser un punto de inflexión hacia una mayor auto-reflexión y compromiso. Si ya has sido infiel pero quieres comprometerte a tener una relación estable o más sana con tu pareja actual, hay varias estrategias que se pueden adoptar:

  • Dialogar abiertamente sobre sus necesidades y deseos para prevenir malentendidos.
  • Ir a terapia de pareja donde un profesional de la psicología clínica les puede ayudar a abordar los problemas subyacentes y mejorar la dinámica de la relación.
  • Realizar un autoanálisis para comprender las razones personales detrás de la infidelidad y así evitar la repetición de patrones dañinos.
  • Trabajar en recuperar la confianza en la relación.
  • Conocer la arquitectura del perdón y qué debemos hacer para reparar el daño que se ha ocasionado.
  • Comprometernos muy firmemente en no volver a romper nuestra palabra.
  • Demostrar a la otra persona cuánto nos interesa reparar el daño y recomponer esta relación. Esto implica tiempo y esfuerzo constante, así como la disposición a ser transparente con la pareja.

 

La fidelidad, la verdad y la confianza son verdaderos valores que se renuevan y practican día a día. Las consecuencias de la infidelidad van más allá del dolor inmediato; pueden erosionar la confianza en sí misma de la persona que ha sido engañada y por supuesto la confianza en el otro y en el vínculo.  Sin embargo, con trabajo, paciencia y dedicación, es posible que las parejas se recuperen.

Las personas que vienen a terapia de pareja para sanar un episodio de infidelidad suelen expresar que su vínculo ha sido fortalecido y reforzado ¿Por qué? Esto ocurre porque se trabajan -y solucionan- las causas que han llevado a que uno o ambos cometa una infidelidad.

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