¿Cuándo divorciarse? Septiembre es un mes crítico.

pareja joven en sentados en la cama

Pusimos muchas expectativas en las vacaciones para estar tranquilos, compartir momentos bonitos y re-conectar en pareja. Pensábamos que todo el estrés del año y las prisas iban a poder quedar atrás para volver a encontrarnos.

Sin embargo, para muchas relaciones ya frágiles, esto no se ha cumplido en absoluto. Las vacaciones no han ido mejor, no han sanado, no hemos podido tener el diálogo o  entendimiento que necesitábamos para salvar la relación. Al contrario, en septiembre, empezamos el final de esta historia. En este artículo, exploraremos por qué el período post-vacacional es un catalizador para las rupturas, qué señales debemos buscar y si la terapia de pareja puede ayudar reparar el vínculo de pareja o no.

Septiembre es un mes crítico en divorcios

Las estadísticas oficiales sobre divorcios en España, publicadas por el Instituto Nacional de Estadística (INE) suelen ser anuales. En 2024 se produjeron en España 86.595 disoluciones matrimoniales (divorcios, separaciones y nulidades) ¿Te puedes imaginar cuántas personas están pasando por esta dolorosa crisis, cuántos hijos van a empezar a ir de casa en casa con estos números? Los divorcios aumentaron un 8,2% con respecto al año anterior (2023). Aunque no tengamos estadísticas oficiales por mes, muchos profesionales relacionados con este tema como psicólogos, abogados, mediadores, etc., sabemos que el pico se produce en septiembre y octubre. Esto es un reflejo de que las tensiones latentes que se acumulan durante el año y que se fueron postergando ya no dan para más.

A veces el divorcio es en esta fecha porque teníamos esas vacaciones ya reservadas y pagadas o porque teníamos unas expectativas milagrosas depositadas en el viaje. Sea como fuere, el mes de agosto no alcanzó para solventar los problemas de base y toca enfrentar lo inevitable.

¿Cómo es una relación de pareja sana? 

Una relación de pareja satisfactoria y saludable no es un cuento de hadas ni un milagro, es el resultado de un trabajo consciente y compartido. Los beneficios de construir una pareja sana son muchos. He elegido estos ítems que espero que te sirvan como inspiración:

  • Compañerismo: Saber que tienes un equipo, un apoyo incondicional en los buenos y malos momentos. Cuando el vínculo pasa la primera etapa de pasión e idealización, se afianza aún más esta fase de compañerismo y seguridad, con los dos tirando para el mismo lado y queriendo cubrir al otro donde no puede llegar.
  • Comunicación: La comunicación es la columna vertebral de cualquier relación. Permite a la pareja expresar sus necesidades y miedos de forma abierta, evitando malentendidos y resentimientos. Dificultades y conflictos habrá siempre. Saber construir soluciones con diálogo es fundamental. Al dialogar, se construyen puentes de entendimiento, resolviendo los conflictos de forma constructiva. Es la herramienta clave para crecer juntos y mantener un vínculo fuerte.
  • Confianza y Seguridad: Sentir que puedes ser tú misma/o, vulnerable, sin miedo a ser juzgada/o, rechazada/o, criticada/o. Saber que el otro dice la verdad y que es una persona coherente y consistente. 
  • Paz y Bienestar: una amor sano también es de alguna forma un amor tranquilo, por esta misma seguridad que sentimos. Una pareja saludable es un refugio, un lugar donde encontrar serenidad, tranquilidad y compañerismo. 
  • Alegría y Complicidad: Compartir momentos de felicidad y risas, aventuras, diversión y aficiones dan chispa al vínculo y a nuestra vida. 

La tragedia de llegar tarde a terapia de pareja

Uno de los mayores desafíos en mi consulta es la tendencia de las parejas a buscar ayuda profesional cuando ya están en un punto de no retorno. La mayoría viene como último recurso después de haber esperado demasiado. En esta espera antes de separarse no hay acciones de acercamiento eficaces, ya que por el dolor emocional implicado, a veces es muy difícil empezar conversaciones constructivas. A veces el vínculo está tan dañado que el rencor, la rabia o la distancia emocional hace que reconstruir la conexión afectiva sea extremadamente difícil. La terapia no debería ser la última oportunidad. Está pensada más bien como una herramienta para mejorar el vínculo y aprender a funcionar diferente, pero si ya no hay ni un mínimo de respeto, comprensión o empatía y llegamos con odio y sin esperanza, cargamos con demasiada presión al proceso psicológico. Acudir a tiempo, cuando los problemas son manejables, aumenta exponencialmente las posibilidades de éxito. No esperes a que tu relación se rompa para buscar ayuda.

¿Cómo se trabaja desde la psicología integradora y feminista?

La psicología integradora entiende que somos seres con diversas aristas: emocional, cognitiva, conductual, social, espiritual, etc. Trabajamos con todas ellas formulándote una propuesta clara desde la primera sesión y respetando tu propio ritmo. 

En terapia se revisan muchos vínculos: desde las primeras experiencias y modelos familiares que nos influyen hasta relaciones actuales (con amigxs, jefes) que también pueden ser abusivas. 

Mi especialidad en violencia machista me permite identificar y trabajar con dinámicas de poder desiguales que a menudo se disfrazan de “problemas de pareja”. Muchas mujeres que acuden a mi consulta han sufrido maltrato psicológico o abuso. Es fundamental reconocer y distinguir una relación sana de la que no lo es. Al terminar la terapia, sabrás muy bien en qué tipo de relación quieres estar. 

No esperes a que la situación sea insostenible. La terapia de pareja o individual puede ser el punto de inflexión que necesitas. No solo para tener una relación de pareja satisfactoria, sino para sanarte a ti misma y aprender a construir vínculos basados en el respeto, la alegría y el amor auténtico. 

Estoy aquí para acompañarte en ese camino.

Mindfulness en pareja estas vacaciones

cómo hablar de sexo con tu pareja

Las vacaciones pueden ser una oportunidad para reconectar con nuestra pareja… o un campo minado de pequeñas tensiones, expectativas calladas y diferencias en la forma de descansar y divertirse.

Durante el año tenemos rutinas de trabajo establecidas y responsabilidades que nos imponen un tiempo de separación que muchas veces es aire fresco en una relación. Con los días de vacaciones, el cambio de ambiente y el 100% del tiempo compartido se nos imponen otras dinámicas. De repente nos podemos encontrar pasando todo el día al lado de alguien con quien compartimos bien poco durante el año y ahora tenemos mucha posibilidad de unión y conexión _si todo va bien_ o de discusión y distanciamiento _si no va tan bien_.

La atención amable y atenta que nos propone el mindfulness puede mejorar considerablemente el vínculo de pareja. Practicar la atención plena durante las vacaciones no sólo ayuda a reducir el estrés (tanto el estrés personal como el estrés que soporta la pareja), sino que puede fortalecer el vínculo, mejorar la comunicación y permitirnos disfrutar más intensamente de los momentos compartidos.

¿Qué significa practicar mindfulness en pareja?

Decimos que mindfulness es la atención plena en el momento presente sin juzgar. Cuando nos instalamos en la disciplina de la práctica, esa calma atenta y amable se va extendiendo a otras áreas de nuestra vida.

En mi opinión practicar mindfulness en la pareja no se trata de meditar juntos, aunque también es una opción agradable para algunos momentos si a los dos les parece bien. La práctica del mindfulness extendida a nuestra pareja se trataría de cultivar nuestra presencia, nuestra atención amable hacia la otra persona y estar disponibles emocionalmente el uno para el otro. Las vacaciones pueden ayudarnos porque solemos tener menos prisas y obligaciones.  Consciencia plena (o mindfulness) es notar cómo te sientes, cómo está tu pareja y crear pequeños espacios de conexión. Para eso la buena comunicación es fundamental.

3 ejercicios de mindfulness para hacer en pareja estas vacaciones

  • Pequeños rituales conscientes
    Pueden tener momentos de práctica informal en el desayuno, en la ducha (o ducha juntos) o en una caminata más silenciosa que lo habitual. La idea es que mientras estamos haciendo algo de la vida cotidiana, abramos los sentidos y la consciencia al momento presente, validando todas las percepciones sensoriales que tenemos: sin juzgar y con una actitud amable.  No hace falta hablar. Estar juntos en silencio también une.

  • Diálogo de escucha atenta, sin aconsejar ni interrumpir.
    Pueden pautar con antelación un momento de diálogo. Las parejas nuevas tienen mucho espacio de charla en las primeras citas y si todo va bien nos sentimos muy cerca y conectados. En el espacio especialmente creado para este ejercicio, pueden proponerse escucharse con atención plena. No para resolver, responder ni aconsejar: sino para comprender. Para estar cerca. Muchas discusiones se evitan cuando sentimos que el otro nos escucha de verdad. Te dejo una de ejercicio de comunicación en pareja.

  • Momentos sin pantallas
    Convertir cada actividad en un acto consciente puede transformar la experiencia. Podemos pactar ciertos momentos libres de móvil (por ejemplo, durante las comidas o al atardecer) para favorecer el encuentro genuino. El simple hecho de mirar al otro a los ojos sin distracciones puede reavivar la intimidad. Si quieren mirar una serie o una película, pueden tomarse el tiempo de planificarla, buscarla, pensar en qué director les gusta, prepararla, que sea realmente un acto consciente y no rellenar un hueco de tiempo con la mente anestesiada.

El descanso también necesita presencia

A menudo llegamos a las vacaciones tan agotados que caemos en el piloto automático. Pero estar juntos, bajo el mismo techo no es lo mismo que estar unidos o conectados y cerca afectivamente. Mindfulness nos invita a parar, respirar, mirar y sentir. A estar ahí, sin exigir ni esperar tanto, simplemente compartiendo el momento.

No se trata de hacerlo perfecto, sino de cultivar una actitud curiosa y amable, también hacia los errores o los momentos difíciles. La práctica consciente puede transformar unas vacaciones tensas en una experiencia más profunda y amorosa.

Te deseo un feliz verano.

El caso de Nuria y su experiencia con la terapia.

Nuria sentada en una bicicleta reflexionando acerca de su experiencia con la terapia

Nuria nos narra cómo fue su experiencia en la terapia.

“Casi tranquila, casi bien, casi sin dolor, casi motivada, ‘casi yo misma’. Al comenzar la terapia recuerdo tener constantemente la sensación de vivir en un estado de ‘casi’. No estaba completamente bien, pero tampoco totalmente mal”.

Ella es Nuria, una chica de 35 años que comenzó su terapia hace un año debido al dolor emocional que experimentó al tener que abandonar su pasión por el deporte y su sueño de convertirse en una atleta de competición, todo esto a causa de una lesión física. Esta situación dejó una profunda huella en su bienestar emocional y físico.

A través de sus palabras muestra su valiente recorrido para sanar heridas profundas y encontrar autenticidad en medio de la adversidad. Les comparto a continuación su historia en sus propias palabras:

Vivía obligándome a pasar las horas (como si estuviera bien). Estaba algo cansada, algo triste, algo apática, desconectada por completo de mi cuerpo (sentía que me había traicionado) y de las sensaciones de placer.

“No me siento a gusto con mi forma de ser, mis hábitos, mi alimentación ¡Mi libido es inexistente! Discuto de más con mi pareja ¡echo de menos a la Nuria de antes!” Recuerdo que estas fueron mis primeras palabras con Valeria. Aún estaba procesando mi dolor, tenía idealizada a la Nuria del pasado y tenía mucho miedo. Miedo al sufrimiento, miedo al sexo… Todo sutil y con capas de negación y evitación.

Recuerdo que un día me hice un test sobre estados de ánimo en una web y me indicó “depresión leve”. Eso me sorprendió a mí misma ¡no lo podía creer!

Entonces, me di cuenta que mi emoción predominante era la tristeza; sentía dolor emocional, cansancio, apatía. Y a la vez, estaba ilusionada de iniciar una nueva etapa en Barcelona, tanto a nivel profesional como personal, enamorada de mi pareja…

No sé muy bien (ahora no recuerdo), lo que me convenció de empezar la terapia psicológica. Quizás fue el test, quizás fue la falta de libido o la idea de que si iba a empezar estas andanzas en una nueva ciudad y como adulta autónoma, más valía trabajar temas pendientes.

Mi experiencia con la terapia.

En terapia trabajamos mi relación sentimental con mi pareja (Roger), el conectar con el placer y la ligereza; el duelo por mi carrera frustrada como atleta de competición, explorar y ponerle nombre a mis vivencias y cómo influyeron en el desarrollo posterior de mis lesiones físicas; la relación con mi cuerpo y mis sensaciones (el estar más presente con mi cuerpo, los tipos de hambre).

Mi identidad como profesional, mi miedo e inseguridad con las primeras experiencias con mis pacientes, el sentirme impostora al plantearme si era de verdad mi vocación. El poner límites con figuras de autoridad y entender qué relación he tenido yo con esas figuras de autoridad.

¿Cómo se siente abrirse completamente con una persona que no conoces (psicóloga)?

Al principio sentía que quizás yo era una paciente más fría/cognitiva de lo habitual. Esta idea se fue bastante rápido, pero siempre me pasó (también con mi otra terapeuta) que en terapia bajaba la guardia de ser “Nuria risueña complaciente y alegre” y una parte de mí se ponía nerviosa por si esto generaría rechazo. No recuerdo cuándo dejé de pensar en esto, pero desde entonces he vivido el vínculo terapéutico como algo natural y no forzado.

Me he sentido completamente respetada, escuchada y valorada. No sé poner un ejemplo concreto, pero creo que en cada interacción y sesión de terapia he tenido un espacio de escucha.

Ahora me siento “sostenida”.

No sé muy bien cómo transmitir con palabras, pero con la terapia ha aparecido en mí una especie de lucecita en el pecho que me sostiene, y me da tranquilidad de que podré sortear los caminitos de la vida. He desarrollado muchísimo más mi espiritualidad. Espiritualidad como yo la entiendo, tiene que ver con la fe renovada en mí misma, en el amor, en el mundo.

Hace ya varios meses que disfruto de la luz, de las sensaciones, de hacer cosas tan sencillas pero gratificantes como: mis paseos con los perros. Incluso, soy más ordenada con mi espacio físico (cosa que jamás fui) como si ahora sí viviera en un mundo de sensaciones y no solo de ideas. Me siento más arraigada.

Uno de los logros más grande en terapia fue cerrar el duelo como atleta profesional y sentirme mucho más conectada con mi cuerpo, sus necesidades… Adelgacé casi 8kg desde que empezamos terapia hasta ahora y no porque fuera un objetivo, sino porque dejé de comer con ansiedad, con el afán de anestesiarme, de distraerme.

Me siento mucho más conectada con mis sensaciones, preferencias… Me escucho más y mejor, tanto mis necesidades emocionales, cognitivas, como físicas. Le tengo menos miedo al dolor y una parte de mí lo ve ahora como parte del crecimiento personal. Mi deseo sexual reapareció ¡Me llevo mucho mejor con mi cuerpo en todos los aspectos!

¿Cómo me ha ayudado a nivel profesional?

Respecto a mi vida profesional. Creo que ha sido esencial el proceso de terapia porque he reafirmado mi vocación, me gusta lo que hago, he superado mis miedos al recibir mis primeros pacientes como profesional de la salud. Además aprendí a organizarme y recibí “el empujón” que necesitaba para emprender. Ha despertado esa parte de mí, que siempre supe que estaba allí, como “self-made”.

Respecto a las relaciones en mi vida.

Con Roger, alguien tan absolutamente cercano a mí, he podido dejar ir ciertas experiencias pasadas dolorosas. Me comunico mejor con él porque identifico antes y más rápido mis propias necesidades, frustraciones y las digo.

A nivel sexual hubo un cambio brutal, ahora ambos disfrutamos de nuestras relaciones sexuales. Entendí en qué medida mis acciones afectan a Roger y he podido asentar la idea de la relación que quiero tener con él.

En febrero tuvimos nuestra gran crisis (aún la estoy procesando). En terapia me ayudaste a diferenciar y separar el daño que yo había hecho a lo largo de los años, y del dolor que sentía por mis propias heridas. A pesar de sentirme completamente desolada, pude observarme “al borde del precipicio” y a la vez quererme y respetarme. Perdonarme a mí misma, perdonar a Roger.

Él es, hasta la fecha, la relación más profunda que tengo y por lo mismo es compleja, cambia. Pero me has dado orden y comprensión de mí misma y eso creo que se refleja en mi relación.

Con mi familia, amigos, y otras relaciones, no he notado un cambio profundo per se, simplemente creo que soy más genuina. Cada día expreso más lo que pienso y siento. Recuerdo debatirme mucho cada vez que alguien me veía seria y me decía: “con lo sonriente que siempre has sido” “con lo mona” “ con lo bien que caías a todos de primeras”. Ese tipo de comentarios que antes me generaba dolor, ahora los recibo, tranquila y orgullosa.

“Estoy más seria porque no siempre me apetece sonreír y escucho mis necesidades antes de atender las de los demás”. Con energía limitada, prefiero dedicarla a mis seres más queridos que a un desconocido y creo que he encontrado mucha consciencia de lo que me apetece y lo que no me apetece. Me siento a gusto conmigo misma.

¿Qué herramientas adquirí a lo largo del proceso?

–       Gestión del dolor emocional.

–       Aprendí la práctica del mindfulness a través de la meditación y a conectar con el momento presente.

–       Gestión de conflictos relacionales.

–       Establecer límites.

–       Expresar mis preferencias y necesidades, aunque esté en desacuerdo con otros.

¿Cuál sientes que es tu mayor logro con la terapia?

Es difícil saber qué es lo que más me ha servido del proceso terapéutico. Lo describiría como “magia”, un día te despiertas y ves que te sientes mejor, te quieres más y estás más a gusto con tu vida. Creo que para mí fue muy importante ir más allá y reabrir cajones que yo creía cerrados y que en realidad me afectaban muchísimo.

La honestidad sobre cómo me encuentro y los temas que tengo pendientes en mi vida, ha sido una de las cosas que más valoro haber conseguido en esta terapia. Creo que soy muchísimo menos evitativa que antes y me siento capaz y entera de hablar, reflexionar y aceptar temas complejos y duros de mi vida.

Antes, había cierta sensación de que si abría un tema todo se iba a desbordar y me llevo el regalo de saber que puedo abrir un tema feo, complicado, y hablarlo, procesarlo, llorarlo. Ahora soy capaz de aceptar que me afectó y me sigue afectando, y a pesar de eso, seguir hacia adelante.

Sí, me quedo con esto: he ganado muchísima honestidad conmigo misma ¡Ese es el mayor regalo!

Aclaratoria: El caso es real pero el nombre de Nuria es ficticio para proteger la identidad de la paciente.

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¿Cómo resolver conflictos con inteligencia social?

cómo resolver conflictos con inteligencia artificial

¿Eres el que siempre discute o al que todos aman? cómo funciona la inteligencia social.

 

¿Has notado cómo algunos pueden hablar sin esfuerzo con cualquier persona, sin importar cuán diferentes sean sus perfiles? o ¿has visto a esa persona que siempre ofende o discute con alguien, sin importar el tema de conversación?

Estos dos escenarios ilustran muy bien cómo podemos diferir en nuestra capacidad de interactuar, llevarnos bien y relacionarnos con los demás.

Del mismo modo que algunos obtienen altas o bajas calificaciones en competencias académicas tradicionales, podemos ser menos o más socialmente competentes respecto a otras personas. Se trata de una “facultad para relacionarse”, que se conoce como “inteligencia social”.

Profundicemos más en ¿qué es la inteligencia social en psicología?

La capacidad que tienes para navegar con éxito en tu vida depende en gran medida de tu nivel de inteligencia social. Ésta puede afectar las relaciones que formas con tu pareja, hijos, amistades, etc, y en la capacidad de progresar en la profesión, las ambiciones y las metas que te propongas. Por eso, es importante entender mejor el concepto de inteligencia social y desarrollar las habilidades que se necesiten para mejorarla.

El concepto moderno de inteligencia social fue presentado por primera vez por el psicólogo estadounidense Edward Thorndike (1920) quien la definió como:

“Habilidad de entender y manejar hombres y mujeres, niños y niñas, para actuar sabiamente en las relaciones humanas”.

Una definición más extensa fue ofrecida por Vernon (1933), quien describió la inteligencia social como:

“La habilidad de llevarse bien con las personas en general, técnica social o facilidad en la sociedad, conocimiento de asuntos sociales, susceptibilidad a estímulos de otros miembros de un grupo, así como perspicacia en los estados de ánimo temporales o rasgos de personalidad subyacentes de desconocidos”.

Investigaciones más recientes han dado peso a la idea de que la inteligencia incorpora varios tipos, que son todos disociables entre sí. Esta idea proviene en gran parte de la teoría de las inteligencias múltiples de Howard Gardner (1983), en la que propuso ocho tipos diferentes de inteligencia:

– Lingüística-verbal

– Visual-espacial

– Naturalista

– Corporal-cinestésica

– Musical

– Lógico-matemática

– Intrapersonal

– Interpersonal

Hoy día, hay un creciente interés en las facetas personales y sociales de su teoría: las inteligencias intrapersonal e interpersonal, conocidas como: inteligencia emocional e inteligencia social, respectivamente.

Entonces, ¿en qué se diferencian la inteligencia emocional y la inteligencia social?

Mientras que la inteligencia social es la capacidad de entender a otras personas, cómo funcionan, qué las motiva y cómo trabajar cooperativamente con ellas; la inteligencia emocional es más una habilidad interna que se centra en comprender las propias emociones, aprender a dominarse a sí mism@ y usar este conocimiento para guiar el comportamiento propio.

La inteligencia social es una construcción basada en la relación que se centra en la forma en que entendemos, interactuamos y nos presentamos a los demás.

Para entender mejor, te comparto algunos ejemplos.

  • Formular las preguntas correctas.

¿Te ha pasado que al contar una historia a alguien, te responde con una pregunta o respuesta completamente no relacionada? o ¿has sido esa otra persona, escuchando la historia de alguien solo para darte cuenta a mitad de camino de que no sabes lo que han estado diciendo? Entras en pánico internamente y tratas de pensar rápidamente en algo que decir para encubrir tu falta de atención.

Ser capaz de escuchar activamente a otros y responderles con preguntas y comentarios relevantes, son ejemplos principales de alta inteligencia social. Para fomentar relaciones positivas, las personas quieren sentirse escuchadas y que estás completamente comprometid@ con lo que están diciendo.

  • Conocimiento y comprensión de la etiqueta social.

Para interactuar positivamente con los demás, es importante comprender las diferencias sociales. Por ejemplo, no hablarías de la misma manera con tu padre de 65 años que con tu hija de 15 años.

En nuestra vida estudiantil o laboral, por ejemplo, nos encontramos con diferentes grupos sociales, incluidos aquellos de diferentes países, grupos etarios, identidades religiosas y culturales. Ser capaz de reconocer y entender los diferentes orígenes de las personas es una forma clave de conectarse con ellas.

3 Formas de mejorar la inteligencia social.

Ahora que ya tienes más claro de qué trata la inteligencia social, me gustaría compartirte tres tips para mejorarla y así  poder relacionarte mejor con los demás.

  1.  Escuchar bien y prestar atención.

La vida a menudo es acelerada, con muchas distracciones tanto digitales como de otro tipo. Es natural querer responder a ese mensaje de texto que aparece en tu móvil de inmediato, incluso cuando estás en medio de una conversación cara a cara.

 A la gente le gusta sentirse escuchada. Darle a las personas toda tu atención cuando hables con ellas te ayudará a desarrollar relaciones valiosas. Recuerda que la atención es algo así como un “superpoder”; te recomiendo que practiques el mantenerla centrada, para ello te comparto este enlace: Cómo seguir con la práctica de mindfulness

“Te invito a practicar la escucha activa” para que puedas comprometerte y comunicarte eficazmente con los demás.

  1. Prestar atención al lenguaje corporal.

El lenguaje corporal de las personas nos dice mucho sobre cómo se sienten, incluso si no lo expresan con palabras. Tratar de sintonizarte con lo que la otra persona está diciendo “físicamente” es clave.

Además, has de ser consciente de tu propio lenguaje corporal y cómo te presentas. Si te encorvas y pareces físicamente desinteresado durante una conversación, el hablante podría perder la confianza en lo que está diciendo, resultando en una interacción negativa.

  1. Demostrar que te importa.

Si sientes que alguien está molesto, o te dice que está pasando por un momento difícil, mostrar empatía puede ayudarte a conectar con esta persona a un nivel más significativo.

También aplica para resolver un conflicto. Demostrando que te importa, con la voluntad de comprender las perspectivas y necesidades de todos los involucrados puedes buscar una solución pacífica y mutuamente aceptable.

Entonces ¿Cómo resolver conflictos con inteligencia social?

Para resolver conflictos utilizando la inteligencia social es esencial enfocarse en técnicas específicas que mejoren la comprensión y la conexión con los demás. Además de los tres tips que te compartí arriba, te doy algunas estrategias clave:

  • Priorizar la resolución de conflictos sobre ganar o “tener la razón”: priorizar el mantenimiento y fortalecimiento de la relación en lugar de ganar el argumento, siendo respetuoso con la otra persona y su punto de vista.
  • Enfocarse en el presente y perdonar: dejar de lado rencores basados en conflictos pasados y centrarse en lo que se puede hacer en el presente para resolver el problema. Además, estar dispuesto a perdonar (sin traicionar tus propios valores o límites) es esencial para la resolución de conflictos y alcanzar soluciones nuevas de mutuo acuerdo.
  • Saber cuándo “dejarlo hasta ahí”: si no puedes llegar a un acuerdo, es válido aceptar que “No estás de acuerdo” y desvincularte del conflicto. “Elige tus batallas” es para mí una máxima personal. Puedes pensar si te compensa más entrar al ruedo o por esta vez está bien dejar las cosas de esta forma.

La inteligencia social Vs el mundo laboral.

En el trabajo necesitamos coexistir y cooperar con otros, con los que podríamos o no socializar normalmente. Para aquellos en posiciones de gestión o liderazgo, la capacidad de conectarse y motivar a un equipo es clave para un trabajo significativo y con sentido.

Basándome en la neurociencia social, el liderazgo efectivo depende de la capacidad de inspirar a otros a través de una conexión fuerte y gratificante, así como de la capacidad de fomentar sentimientos positivos en las personas cuya cooperación se necesita.

Expertos sugieren que hay un subconjunto de neuronas espejo cuyo único propósito es la detección de la risa y las sonrisas de otras personas. Esto, a su vez, provoca tu propia risa o sonrisa.

Por ejemplo, un líder que sonríe y usa el humor puede poner estas neuronas especializadas a trabajar, fomentando una interacción relajada y emociones positivas en los demás. A nivel laboral se sabe que los líderes de alto rendimiento provocan risas en sus subordinados tres veces más a menudo que los líderes de rendimiento medio.

Ese es un ejemplo sencillo de cómo la inteligencia social no solo mejora la dinámica del equipo sino que impulsa el rendimiento general y el éxito de la organización.

¿Cómo hablar de sexo con tu pareja?

cómo hablar de sexo con tu pareja

TE PREGUNTAS: CÓMO HABLAR DE SEXO CON TU PAREJA…

Si no te sientes del todo a gusto con tu pareja en el tema de sexo pero tampoco te atreves a ser honest@ ¿Piensas que podría enfadarse o que podrías lastimar su autoestima y empeorar la situación? Te invito a quitar el miedo y a expresar tus deseos, preocupaciones y límites.

Te comparto algunos tips para abordar estas conversaciones de manera respetuosa y constructiva:

  1. Elegir un momento tranquilo y privado para tener esta conversación, evitando hacerlo en medio de un conflicto o cuando tu pareja esté distraída o estresada.
  2. Empezar con positividad resaltando lo que disfrutas de tu vida sexual juntos antes de mencionar cualquier cosa que quisieras cambiar o mejorar.
  3. Usar “Yo siento” en lugar de “Tú no haces esto”, opta por “Me siento más conectad@ cuando hacemos esto”, evitando críticas que puedan hacer sentir a tu pareja atacada o inadecuada.
  4. Hablar claro y directo pero con sensibilidad. Evitar rodeos que confundan, con un tono cuidadoso y considerado.
  5. Escuchar activamente lo que tu pareja tiene que decir. Evitar interrumpir y mostrar empatía por sus sentimientos y perspectivas.
  6. Hablar de sentimientos y deseos, no solo de acciones, incorporando cómo te sientes y lo que deseas emocionalmente; fomentando un espacio seguro para expresar las necesidades y preocupaciones de ambos.
  7. Abrirse y comprometerse. La sexualidad de cada persona es única. Han de estar dispuestos a encontrar puntos medios y explorar juntos nuevas posibilidades.
  8. Evitar comparar a tu pareja con experiencias pasadas o con expectativas basadas en lo que ves en medios o escuchas de otros.
  9. Reforzar la Intimidad y la confianza demostrando amor y cariño fuera de las conversaciones sobre sexo. La intimidad emocional a menudo conduce a una mayor intimidad física.
  10. 10.Si encuentran dificultades para comunicarse considera la posibilidad de consultar a una sexóloga.

Mantener viva la llama y el deseo sexual en una relación a pesar de las exigencias diarias como: el trabajo, las tareas del hogar, y la crianza de los hijos puede ser un desafío, pero con dedicación y creatividad es posible.

Recuerda que el objetivo es mejorar la conexión y la satisfacción de ambos en la relación, no solo satisfacer tus propias necesidades o cambiar a tu pareja. Es un viaje de descubrimiento y al abrirnos a este viaje, podemos encontrar una intimidad más profunda y satisfactoria para ¡explorar, comunicar y disfrutar!

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