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¿Eres el que siempre discute o al que todos aman? cómo funciona la inteligencia social.

 

¿Has notado cómo algunos pueden hablar sin esfuerzo con cualquier persona, sin importar cuán diferentes sean sus perfiles? o ¿has visto a esa persona que siempre ofende o discute con alguien, sin importar el tema de conversación?

Estos dos escenarios ilustran muy bien cómo podemos diferir en nuestra capacidad de interactuar, llevarnos bien y relacionarnos con los demás.

Del mismo modo que algunos obtienen altas o bajas calificaciones en competencias académicas tradicionales, podemos ser menos o más socialmente competentes respecto a otras personas. Se trata de una “facultad para relacionarse”, que se conoce como “inteligencia social”.

Profundicemos más en ¿qué es la inteligencia social en psicología?

La capacidad que tienes para navegar con éxito en tu vida depende en gran medida de tu nivel de inteligencia social. Ésta puede afectar las relaciones que formas con tu pareja, hijos, amistades, etc, y en la capacidad de progresar en la profesión, las ambiciones y las metas que te propongas. Por eso, es importante entender mejor el concepto de inteligencia social y desarrollar las habilidades que se necesiten para mejorarla.

El concepto moderno de inteligencia social fue presentado por primera vez por el psicólogo estadounidense Edward Thorndike (1920) quien la definió como:

“Habilidad de entender y manejar hombres y mujeres, niños y niñas, para actuar sabiamente en las relaciones humanas”.

Una definición más extensa fue ofrecida por Vernon (1933), quien describió la inteligencia social como:

“La habilidad de llevarse bien con las personas en general, técnica social o facilidad en la sociedad, conocimiento de asuntos sociales, susceptibilidad a estímulos de otros miembros de un grupo, así como perspicacia en los estados de ánimo temporales o rasgos de personalidad subyacentes de desconocidos”.

Investigaciones más recientes han dado peso a la idea de que la inteligencia incorpora varios tipos, que son todos disociables entre sí. Esta idea proviene en gran parte de la teoría de las inteligencias múltiples de Howard Gardner (1983), en la que propuso ocho tipos diferentes de inteligencia:

– Lingüística-verbal

– Visual-espacial

– Naturalista

– Corporal-cinestésica

– Musical

– Lógico-matemática

– Intrapersonal

– Interpersonal

Hoy día, hay un creciente interés en las facetas personales y sociales de su teoría: las inteligencias intrapersonal e interpersonal, conocidas como: inteligencia emocional e inteligencia social, respectivamente.

Entonces, ¿en qué se diferencian la inteligencia emocional y la inteligencia social?

Mientras que la inteligencia social es la capacidad de entender a otras personas, cómo funcionan, qué las motiva y cómo trabajar cooperativamente con ellas; la inteligencia emocional es más una habilidad interna que se centra en comprender las propias emociones, aprender a dominarse a sí mism@ y usar este conocimiento para guiar el comportamiento propio.

La inteligencia social es una construcción basada en la relación que se centra en la forma en que entendemos, interactuamos y nos presentamos a los demás.

Para entender mejor, te comparto algunos ejemplos.

  • Formular las preguntas correctas.

¿Te ha pasado que al contar una historia a alguien, te responde con una pregunta o respuesta completamente no relacionada? o ¿has sido esa otra persona, escuchando la historia de alguien solo para darte cuenta a mitad de camino de que no sabes lo que han estado diciendo? Entras en pánico internamente y tratas de pensar rápidamente en algo que decir para encubrir tu falta de atención.

Ser capaz de escuchar activamente a otros y responderles con preguntas y comentarios relevantes, son ejemplos principales de alta inteligencia social. Para fomentar relaciones positivas, las personas quieren sentirse escuchadas y que estás completamente comprometid@ con lo que están diciendo.

  • Conocimiento y comprensión de la etiqueta social.

Para interactuar positivamente con los demás, es importante comprender las diferencias sociales. Por ejemplo, no hablarías de la misma manera con tu padre de 65 años que con tu hija de 15 años.

En nuestra vida estudiantil o laboral, por ejemplo, nos encontramos con diferentes grupos sociales, incluidos aquellos de diferentes países, grupos etarios, identidades religiosas y culturales. Ser capaz de reconocer y entender los diferentes orígenes de las personas es una forma clave de conectarse con ellas.

3 Formas de mejorar la inteligencia social.

Ahora que ya tienes más claro de qué trata la inteligencia social, me gustaría compartirte tres tips para mejorarla y así  poder relacionarte mejor con los demás.

  1.  Escuchar bien y prestar atención.

La vida a menudo es acelerada, con muchas distracciones tanto digitales como de otro tipo. Es natural querer responder a ese mensaje de texto que aparece en tu móvil de inmediato, incluso cuando estás en medio de una conversación cara a cara.

 A la gente le gusta sentirse escuchada. Darle a las personas toda tu atención cuando hables con ellas te ayudará a desarrollar relaciones valiosas. Recuerda que la atención es algo así como un “superpoder”; te recomiendo que practiques el mantenerla centrada, para ello te comparto este enlace: Cómo seguir con la práctica de mindfulness

“Te invito a practicar la escucha activa” para que puedas comprometerte y comunicarte eficazmente con los demás.

  1. Prestar atención al lenguaje corporal.

El lenguaje corporal de las personas nos dice mucho sobre cómo se sienten, incluso si no lo expresan con palabras. Tratar de sintonizarte con lo que la otra persona está diciendo “físicamente” es clave.

Además, has de ser consciente de tu propio lenguaje corporal y cómo te presentas. Si te encorvas y pareces físicamente desinteresado durante una conversación, el hablante podría perder la confianza en lo que está diciendo, resultando en una interacción negativa.

  1. Demostrar que te importa.

Si sientes que alguien está molesto, o te dice que está pasando por un momento difícil, mostrar empatía puede ayudarte a conectar con esta persona a un nivel más significativo.

También aplica para resolver un conflicto. Demostrando que te importa, con la voluntad de comprender las perspectivas y necesidades de todos los involucrados puedes buscar una solución pacífica y mutuamente aceptable.

Entonces ¿Cómo resolver conflictos con inteligencia social?

Para resolver conflictos utilizando la inteligencia social es esencial enfocarse en técnicas específicas que mejoren la comprensión y la conexión con los demás. Además de los tres tips que te compartí arriba, te doy algunas estrategias clave:

  • Priorizar la resolución de conflictos sobre ganar o “tener la razón”: priorizar el mantenimiento y fortalecimiento de la relación en lugar de ganar el argumento, siendo respetuoso con la otra persona y su punto de vista.
  • Enfocarse en el presente y perdonar: dejar de lado rencores basados en conflictos pasados y centrarse en lo que se puede hacer en el presente para resolver el problema. Además, estar dispuesto a perdonar (sin traicionar tus propios valores o límites) es esencial para la resolución de conflictos y alcanzar soluciones nuevas de mutuo acuerdo.
  • Saber cuándo “dejarlo hasta ahí”: si no puedes llegar a un acuerdo, es válido aceptar que “No estás de acuerdo” y desvincularte del conflicto. “Elige tus batallas” es para mí una máxima personal. Puedes pensar si te compensa más entrar al ruedo o por esta vez está bien dejar las cosas de esta forma.

La inteligencia social Vs el mundo laboral.

En el trabajo necesitamos coexistir y cooperar con otros, con los que podríamos o no socializar normalmente. Para aquellos en posiciones de gestión o liderazgo, la capacidad de conectarse y motivar a un equipo es clave para un trabajo significativo y con sentido.

Basándome en la neurociencia social, el liderazgo efectivo depende de la capacidad de inspirar a otros a través de una conexión fuerte y gratificante, así como de la capacidad de fomentar sentimientos positivos en las personas cuya cooperación se necesita.

Expertos sugieren que hay un subconjunto de neuronas espejo cuyo único propósito es la detección de la risa y las sonrisas de otras personas. Esto, a su vez, provoca tu propia risa o sonrisa.

Por ejemplo, un líder que sonríe y usa el humor puede poner estas neuronas especializadas a trabajar, fomentando una interacción relajada y emociones positivas en los demás. A nivel laboral se sabe que los líderes de alto rendimiento provocan risas en sus subordinados tres veces más a menudo que los líderes de rendimiento medio.

Ese es un ejemplo sencillo de cómo la inteligencia social no solo mejora la dinámica del equipo sino que impulsa el rendimiento general y el éxito de la organización.