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EL PERDÓN: UN REGALO INCONDICIONAL…

Diciembre pareciera que viene acompañado del verbo “regalar”. Nos sumergimos en la búsqueda de obsequios perfectos; regalos de navidad para la familia, los amigos, los clientes, y pare de contar, creando listas de deseos materiales que parecen interminables. En este torbellino de compras y envoltorios, te quiero invitar a hacer una pausa y considerar un regalo diferente, uno que no se encuentra en las tiendas y que tiene el poder de transformar vidas: el regalo del perdón.

Perdón: un regalo incondicional

El perdón es un presente que no solo cambia a quien lo recibe, sino que libera a quien lo ofrece.

El perdón puede verse como un regalo incondicional y sin fecha de caducidad. A diferencia de los presentes materiales que solemos intercambiar en Navidad, el verdadero perdón es gratuito y no depende de condiciones externas.

Muchas veces, esperamos el arrepentimiento de quien nos ofendió para poder perdonarle, pero el perdón genuino trasciende esta expectativa. Es un acto de liberación personal que, aunque difícil de conceder, tiene el poder de curar profundamente nuestras heridas emocionales.

“Es la decisión de integrar el dolor del pasado como aprendizaje para el futuro”.

¿Por qué perdonar si es injusto? 

Para facilitar el conceder el perdón a alguien, es vital diferenciarlo de otros conceptos con los que se suele confundir.  La justicia y el perdón, no son sinónimos.

Es posible albergar rencor hacia alguien que ha sido castigado o por el contrario, liberarse emocionalmente de alguien que nunca enfrentó consecuencias. El perdón no implica exonerar al otro ni estar de acuerdo con sus acciones; se trata más bien de aceptar el dolor infligido y liberarte de la carga de mantener al otro como responsable eterno de tu bienestar emocional.

Quitarle el poder que tiene otro sobre tu tranquilidad y tu bienestar depende de ti. Si por ejemplo, estás esperando que te ofrezca disculpas o muestre signos de arrepentimiento por el daño que te causo para tú poder perdonar, te adelanto que va a ser muy agotador y esclavizante para ti.

Además, puede que esas disculpas nunca lleguen y tú continúes atad@ a ese sufrimiento sin necesidad.

Perdonar no significa que apruebas o justificas lo que te hizo, simplemente le quitas el poder de mantener ese rencor, esa amargura, ese malestar dentro de ti.

Perdón y reconciliación: dos senderos diferentes.

Perdón y reconciliación no siempre van de la mano. Puedes perdonar sin reconciliarte, como en el caso de quien termina una relación después de una infidelidad, pero sin resentimientos. Y puedes reconciliarte sin haber perdonado verdaderamente, como quien  regresa con su pareja pero continúa mencionando la infidelidad y lleva presente constantemente esa pesada experiencia en su pecho y en sus vidas, como una invitada más de la casa.

Perdón: un acto de empoderamiento personal.

El perdón liberado de cualquier condición externa es un acto de empoderamiento personal. Solo puede ser otorgado genuinamente por y para la víctima. Así, el perdón, a veces tanto imposible como necesario, se convierte en un regalo extraordinario que puedes ofrecerte a ti mism@, por tu propio bienestar.

Si hasta ahora no te has dado cuenta, te he propuesto “perdonar” como el mejor obsequio que te puedes dar a ti mism@ esta navidad. Haz que “el perdón” forme parte de tu lista de regalos, no por los demás, sino por ti: por tu bienestar, por tu salud mental, tu tranquilidad y, por supuesto, por tu felicidad.

Perdonar es liberarte de cadenas invisibles que te atan al pasado y abrir tu corazón para recibir el nuevo año con esperanza renovada. A continuación te propongo algunas herramientas para lograrlo.

6 Actividades y ejercicios para practicar el perdón.

¿Sientes que perdonar es muy difícil? Te doy algunas ideas de actividades y ejercicios que pueden ser utilizados por cualquier persona de forma individual, o con la ayuda de un profesional de la psicología clínica.

Si crees que alguna en particular te puede funcionar, te invito a profundizar más en ella para ponerla en práctica.

  1. Toma de perspectiva: es un ejercicio para desarrollar empatía por el transgresor a través de entender las presiones, el pasado, la personalidad, las provocaciones y las intenciones positivas detrás de sus acciones.
  2. Visualizar la disculpa: es imaginar vivamente que el ofensor se disculpa y muestra arrepentimiento profundo.
  3. Practicar mindfulness: el mindfulness está vinculado positivamente con la aceptación de los eventos tal como son y el cultivo de la ecuanimidad ante todos los eventos.
  4. Meditación  centrada en la compasión: El cultivo de la mente compasiva a través de meditaciones puede brindarte un bálsamo para suavizar estas heridas. Encuentras muchos recursos en la web cultivarlamente.com.com  o en mindfulnessypsicologiabcn.com  . Además, te conparto este artículo que también podría ser interesante Meditar. Te recomiendo practicar con estos maestros
  5. Practicar el perdón a través de “un role play”: se trata de adoptar el punto de vista del ofensor y explorar sus posibles motivaciones y emociones (esto puede ayudarnos mucho).
  6. Escribir una carta de perdón sobre un momento en que nos sentimos heridos, expresando cómo nos afectó y concluyendo con una declaración explícita de perdón, es sumamente liberador. No hace falta que entregues esta carta. Recuerda que perdonar es sobre todo para tí.

En esta época de festividades, te animo a explorar este acto de amor y generosidad.